EDITORIAL: COPRODUCCIONES

Si algo ha insuflado vida y calidad a la cinematografía de los países modestos han sido las coproducciones. No se podría entender la eclosión, en América Latina, Asia y Europa,  de largometrajes y cortos de todas las temáticas, si no fuera por esa cooperación;  hace tan solo unos años comenzada con timidez y que hoy aparece como imprescindible.

En este mismo Mercado de Ventana Sur, si se examina  la oferta de sus diferentes secciones  se pueden  comprobar dicha realidad en un elevado porcentaje. En la Sección Primer Corte, por ejemplo, hay coproducción entre Costa Rica y México para la película Desasosiego, entre Venezuela y Perú para Gilma y entre Argentina, Brasil, México, Chile y Bolivia para Karnawal. En Copia Final se unieron Brasil y Paraguay para A pele Morta y Argentina y Uruguay para El perfecto David.

Similar ocurre en secciones como Blood Window donde Disforia unió a España y Argentina o Skull a Brasil y Estados Unidos. En AnimationChucho y Darz juntaron capital de Perú y Argentina. En Pitching la película Bestia atrajo a productores de México, Dinamarca y Brasil y Coda a Chile y Argentina.

Este enriquecimiento que no es solo en cantidad, sino en calidad, es una de las mejores facetas de la globalización. En Ventana Sur se reafirma en una sección especial que se llama Proyecta y cuyo fin es, textualmente:  “impulsar las coproducciones”. Este año tendrán dos visitantes de lujo: las delegaciones del Reino Unido e Italia, Y habrá un interesante encuentra a tres entre España, Chile y Argentina.

Puntos de vista y experiencias provenientes de varias culturas confluyen en una obra de entretenimiento y arte. Nada puede ser mejor.

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